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Inauguración "La unidad es la luz", de Ramón Isidoro | viernes 15 de diciembre en el Museo Barjola

El viernes 15 de diciembre se presenta en el Museo Barjola el proyecto ganador de la Convocatoria de 2023 del VII Premio Museo Barjola, que ha recaído este año en la instalación titulada “La unidad es la luz”, del artista Ramón Isidoro (Valencia de Don Juan, 1964), escenógrafo y artista visual, autor de numerosas instalaciones, pinturas, fotografías y montajes que forman parte de importantes colecciones públicas y privadas.

- 12:30 h Presentación a la prensa con presencia del artista, Ramón Isidoro, y la comisaria, Laila Bermúdez.

- 19:30 h Inauguración de la exposición con presencia de artista, comisaria y del Director General de Patrimonio Cultural, Pablo León Gasalla.

La instalación “La unidad es la luz” ha sido proyectada expresamente por el artista para la Capilla de la Trinidad del museo y toda la exposición y su proceso quedarán recogidos en un catálogo con textos de Miguel Cereceda, Ángel Antonio Rodríguez y Laila Bermúdez, comisaria de la exposición.

C/ Trinidad, 17. Gijón. Asturias.

De martes a sábado: Mañanas 11:30 a 13:30 y tardes de 17:00 a 20:00h. Domingos y festivos de 12:00 a 14:00h. Lunes: cerrado.

La luz es algo sustancial en toda la obra de Ramón Isidoro y se puede rastrear en su trayectoria una constante vocación por abordarla como sustancia estética: por un lado, la luz como concepto intelectual y meditativo, reflejado a menudo en sus títulos y en sus referencias líricas (Fulgor, se tituló su exposición en el Museo de BBAA de Asturias, 2013); por otra parte, la luz como materia plástica y pictórica, con numerosas obras donde la aplica con extrema pureza, llegando a incorporar en sus composiciones piezas y cajas retroiluminadas; y también la luz como núcleo de sus proyectos escenográficos para conciertos y giras musicales (entre otros, Nacho Vegas y la mítica banda Manta Ray) que son una verdadera extensión de su trabajo artístico.

En palabras de la comisaria de la muestra, ”La unidad es la luz” es una obra aglutinante, site‐specific, que suma arquitectura, luz, intervención en superficies murales y pavimento, piezas de volumen y escultopictóricas, un elenco de estructuras y texturas, sonido, espejos y piezas de volumen esférico suspendidas e iluminadas (…) En el planteamiento, se parte de una posible literalidad del material de escena para llevarlo a otra dimensión sensorial y estética, tratando de equilibrar los aportes estáticos y dinámicos, con una sutil economía de elementos y con la apertura multidimensional que aporta una base pavimentada en espejo. En definitiva, se trata de una exhaustiva ocupación del espacio donde se orquesta una composición ultisensorial. (…)  Además, el núcleo de esta muestra es todo intención: es un extraordinario afán de profundiad e intención por parte de Ramón Isidoro, una llamada que nos trae al encuentro con nuestras certezas, con las calidades y cualidades sensoriales, con la experiencia privada en el espacio‐tiempo del arte»

Se puede decir que la luz, como investigación formal, sitúa a Ramón Isidoro en la estela del gran Turner y de artistas contemporáneos como Friedlander, James Turrell, Olafur Eliasson o el catalán Antoni Arola.

El crítico y profesor Miguel Cereceda destaca en su texto del catálogo que (…) La pintura de Ramón Isidoro recoge explícitamente todas las tradiciones acerca de la luz. Tanto la tradición religiosa y mística, como la filosófica y poética. (…) Pero del mismo modo su trabajo convoca igualmente la fotografía, la escenografía y la música. De hecho, la propuesta de instalación para el Museo Barjola de Gijón está íntimamente vinculada con una propuesta escenográfica y musical.
 
También las esferas constituyen el núcleo fundamental de esta exposición. Inequívocamente la esfera es, en primer lugar, la representación del mundo, pues nuestro propio planeta es una esfera, e incluso por analogía, también es la representación del universo todo.

También el crítico e historiador del arte Ángel Antonio Rodríguez, buen conocedor de la trayectoria de Ramón Isidoro, escribe en el catálogo de esta exposición: Luz, poesía, música y silencio. Pero entender el silencio es también hacerlo visible y es compartirlo, y es apreciar el entorno y darle oxígeno (…) Por eso Ramón ama la obra de tantos poetas y traduce a experiencias casi religiosas sus pinturas de estos días y de aquellos días y de otros días que están por llegar, de gestos apenas perceptibles que no son sino muescas, ritmos para seguir latiendo. Días de levedades, tardes de asueto y noches de otros lujos que permanecen. (...) Porque a Ramón le gusta atrapar al público, enredarle, implicarle, envolver al visitante con juegos especulares que nos hacen preguntarnos si estamos dentro o fuera de la obra. Son tácticas magistrales concebidas para obligarnos a pensar, o más bien impulsarnos a soñar, a volar…

Un apunte sobre el autor y su trabajo

Si hay una constante que toda la crítica destaca en la trayectoria de Ramón Isidoro es la elegante y obstinada experimentación que el autor sostiene sobre todas las capacidades de expresión de la pintura y de su materialización, desde su estado intelectual —su espíritu, su aura—, hasta su estado físico ―o su ser objeto―.

Fruto de estas exploraciones, y partiendo de una abstracción lírica radical, el artista ha conseguido armonizar en su obra materias tan diversas como la luz encapsulada, el color en la luz, la fotografía intervenida, el reflejo, la construcción e incluso la ruptura total con el soporte pared, facturando piezas que ocupan escultural e instalativamente el espacio expositivo.

Si se quiere definir en una frase la aportación de Ramón Isidoro a nuestro panorama de la cultura visual, se podría sintetizar como una «incitación a traspasar la convencionalidad de los lenguajes y una decidida apuesta por nutrir al espectador con una percepción sensorial verdaderamente abierta, e incluso sinestésica, frente a la propia materialidad del arte».

Más información www.museobarjola.es