La MSAC apoya el comunicado emitido por ADACE a raíz del nombramiento de la nueva dirección del CGAC
26 de mayo de 2026.
Desde la Mesa Sectorial del Arte Contemporáneo manifestamos nuestro apoyo al comunicado emitido por ADACE a raíz del nombramiento de la nueva dirección del CGAC y que figura a continuación.
La Mesa Sectorial del Arte Contemporáneo está integrada por la Asociación de Directoras y Directores de Museos y Centros de Arte Contemporáneo de España (ADACE), Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo, Federación Estatal de Asociaciones de Profesionales de la Gestión Cultural (FEAGC), Instituto de Arte Contemporáneo (IAC), Asociación de Mujeres en las Artes Visuales (MAV), y Unión de Artistas Contemporáneos de España (Unión_AC).
ADACE. Asociación de Directoras y Directores de Arte Contemporáneo de España.
Madrid 21 de mayo de 2026.
Comunicado dirigido a la Xunta de Galicia y a la Consellería de Cultura, Lingua e Xuventude a raíz del nombramiento de la nueva dirección del CGAC publicado el 20 de mayo de 2026
Ante el reciente nombramiento de la nueva dirección del Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC), La Asociación de Directores y Directoras de Arte Contemporáneo de España (ADACE), vuelve a ponerse en contacto con los principales responsables de la Xunta de Galicia y de la Consellería de Cultura, así como con los responsables directos de dicha decisión, con el fin de expresar públicamente nuestro profundo rechazo y preocupación por el procedimiento mediante el cual se ha llevado a cabo este proceso, así como por las implicaciones estructurales que este modelo de designación tiene para el presente y el futuro de las instituciones de arte contemporáneo en el contexto estatal.
Más allá de cualquier valoración personal sobre la persona finalmente designada, nos remitimos estrictamente a su perfil profesional, insuficiente para dirigir una institución como el CGAC. Consideramos imprescindible señalar que la cuestión central no radica en los nombres propios, sino en el modelo institucional que este procedimiento consolida, en la valoración de los méritos y aptitudes, y en la falta de rigor que ha acompañado el proceso.
En nuestro comunicado anterior -el cual nunca fue contestado por ninguno de los responsables gubernamentales-, ya se advertía que la dirección de un museo o centro de arte contemporáneo no constituye una función meramente administrativa. Implica la definición de un proyecto intelectual, curatorial y público; requiere experiencia específica en investigación, programación, gestión cultural y articulación institucional; y exige, sobre todo, independencia crítica y capacidad de construir pensamiento contemporáneo desde el conocimiento del ámbito artístico nacional e internacional. Reducir esta complejidad a una lógica administrativa o un perfil exclusivamente conocedor de un ámbito local y no museístico, desdibuja la naturaleza misma de las instituciones culturales y compromete su autonomía futura, pues imposibilita mantener la posición que un centro como CGAC ha mantenido a lo largo de su historia.
Resulta especialmente preocupante que una institución como el CGAC —cuya trayectoria ha sido fundamental para el desarrollo del ecosistema artístico gallego y estatal— pase a convertirse en precedente de un modelo que limita la concurrencia pública transparente, restringe el acceso a perfiles especializados y debilita los marcos de profesionalización construidos colectivamente durante años.
Consideramos imprescindible reabrir una reflexión profunda sobre los mecanismos de gobernanza cultural y sobre el papel que las administraciones públicas deben desempeñar en la protección de la independencia y especificidad de las instituciones artísticas en todo el país. Defender procesos abiertos, con jurados especializados donde se incluyan profesionales del medio, no responde a una reivindicación corporativa sino a la defensa de un modelo cultural basado en la excelencia profesional, la transparencia institucional y el servicio público en todo el entorno nacional.
El caso del CGAC no constituye un episodio aislado, sino que es la suma de procesos erráticos que se han ido dando, y siguen aconteciendo en diversas administraciones de nuestro territorio. De todos modos, este caso marca un punto de inflexión que interpela al conjunto del sector cultural y obliga a preguntarnos qué tipo de instituciones queremos construir para el futuro y bajo qué condiciones de autonomía, rigor y responsabilidad pública.
Sin duda, es necesario reflexionar al respecto y revocar el reciente nombramiento. Sin contribuir a la pérdida de legitimidad y rigor de un sector que es imprescindible en estos tiempos inciertos. Además de hacer patente, que ninguna de las administraciones competentes ha tenido interés en el futuro de la institución, permitiendo que perfiles no preparados accedan a puestos que requieren de profesionalización y experiencia en el campo de la dirección museística.