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Galería Pilar Serra en la Feria Internacional de Arte de Lima

 Galería Pilar Serra

 ArtLima 17 Stand C28 

Artistas : Miguel Aguirre, José Manuel Ballester, Concha García, Darío Urzay, Daniel Verbis. 

 

Miguel Aguirre ( Lima, 1973) pintor que ha residido en Barcelona durante más de una década, alternando su vida y trabajo entre España y  su país natal donde permanece actualmente,  y donde se le ha concedido el octavo Premio Nacional de Pintura del Banco Central de Reserva del Perú, vuelve de nuevo a nuestro stand  con una pintura realizada para la feria.   Su trabajo actualiza la tradición de la pintura de historia, proponiéndola como lenguaje para interpretación de la realidad.   Dentro de la voracidad actual de los medios de comunicación y de la inmediatez de las imágenes y vídeos de los dispositivos móviles, la pintura se propone como alternativa, como reposo y reverso de la moneda hacia una interpretación más reflexiva de nuestro entorno presente.  Sus temas los obtiene apropiándose de imágenes que aparecen en diversos medios de comunicación, el cine, cámaras de seguridad, etc. Temas como el terrorismo, política, los políticos contemporáneos que a través de sus cuadros muestran la otra cara de los acontecimientos, la de su transversalidad y esencia universal.  En la galería Miguel Aguirre ha expuesto su obra en tres ocasiones, así como en distintos museos, instituciones y galerías de Perú, Brasil, Ecuador, Chile, Argentina, Suiza, Estados Unidos, Holanda y España. En el stand presentaremos una pintura de gran formato que el artista está realizando para exponerla en la feria. 
 
 
José Manuel Ballester, pintor y fotógrafo, Premio Nacional de Fotografía 2012 y Premio de la Comunidad 2010, suele captar tanto interiores como exteriores sometidos, compositiva, atmosférica, y cromáticamente a un proceso de enfriamiento de la realidad, un minimalismo poético, que tiende hacia la abstracción a través de luces y sombras.  Paralelamente, en los últimos años ha desarrollado un interesante trabajo de apropiación de cuadros icónicos de la historia del arte, como Las Meninas, el Cristo de Velázquez, El Jardín de las Delicias del Bosco, la Santa Cena de Leonardo, obras maestras de importantes museos, como el Prado de Madrid, el Kunthistorisches Museum de Viena, y otros, que han sido fotografiados y vaciados de personajes por el artista, dando lugar a un impresionante trabajo.  Las impresiones digitales, a tamaño natural del cuadro original, persiguen descubrir elementos secretos manejados por los artistas.  En el stand presentamos un tríptico que resulta de las variaciones hechas por Ballester de una obra de El Bosco que se encuentra en el Museo Lázaro Galdeano de Madrid, y que el verano pasado realizó una exposición en la que se incluía la obra de Ballester. El cuadro representa a San Juan Bautista, y el artista ha eliminado el personaje de San Juan en uno de ellos, mientras en otro ha añadido una figura que en principio estuvo en el cuadro original y que en una restauración pudo ser detectada. La tercera fotografía reproduce el cuadro tal como es en la actualidad. Presentamos también una fotografía en la que sobre un paisaje de Guilin (China), Ballester ha colocado unos de los elementos más icónicos de El jardín de las Delicias, como contraste entre la fantasía medieval de un pintor tan extraordinario como El Bosco, y un remoto paisaje oriental.  Ballester utiliza sabiamente las nuevas tecnologías para homenajear a los grandes artistas de siglos pasados. Tradición y modernidad en una curiosa simbiosis. 
 
 
Concha García artista nacida en Santander, residente en Madrid.  Presentamos una pequeña pero interesante pieza escultórica,  que pertenece a un conjunto titulado La Travesía del Funámbulo, que expusimos en la galería en marzo de 2016, y que es la segunda parte del proyecto Sólo el corazón tiene la sequedad de la piedra en el que la artista viene trabajando en los últimos cuatro años y del cual presentó la parte primera de este proyecto bajo el título La piel del mar en el Museo Patio Herreriano de Valladolid. El proyecto global toma como punto de partida uno de los versos del poema Serán ceniza de José Ángel Valente, con el cual inicia una serie de esculturas sobre cerámica en las que la piedra es el objeto que se toma como referente, proyectando parte de la fortaleza y fragilidad del ser humano.  La sequedad de la piedra y su pétrea dureza, ponen en cuestión la sequedad del corazón en el transitar de la vida, así como su dureza o fragilidad.  Al igual que el ser humano, estas piedra no están exentas de huellas, muy al contrario muestran todas las marcas de su rodar por los caminos.  Huellas que se han quedado grabados y huellas que impregnan e imprimen su recuerdo en otros, en un continuo e infinito desarrollo, que es el que ha impregnado de huellas el estudio, papeles, telas, el barro y la vida de Concha García durante estos cuatro años.  En la muestra, la artista presentó un audiovisual –La travesía del funámbulo -, realizado con una estructura de 6 capítulos breves ( a modo de pequeñas narraciones ), en ellos unos personajes deambulan por la naturaleza lineal del paisaje, encapsuladas sus cabezas bajo una luminosa capa de oro. La escultura que mostramos en la feria está íntimamente relacionada con  esta vídeo, en ella también unos personajes caminan por un muro con las cabezas cubiertas, con paso algo vacilante en una metáfora de nuestro paso por la vida. 
 
 
Darío Urzay, bilbaíno, que tras una larga estancia en Nueva York estableció su residencia en su ciudad natal.  Siempre ha destacado por el carácter innovador de su obra, combina pintura con fotografía, distorsiones digitales, siempre con una actitud experimental, producto de una particular reflexión en torno a su relación entre realidad y ficción que cuestiona mediante la hibridación de pintura y fotografía, conceptos relacionados con la multiplicidad, autenticidad y simulacro en la obra de arte y sus reversos creativos.  A través del tiempo hemos visto que Darío Urzay ha desarrollado en nuestro país una de las reflexiones plásticas más contundentes e interesantes en torno a la permeabilidad de las disciplinas artísticas y científicas, explorando – entre otras- las relaciones entre el arte digital y su faceta virtual, la fotografía y la realidad y las nuevas codificaciones de la pintura, una pintura, la suya, abierta al contacto exterior y a la experimentación.  Su obra estimula en el espectador una inquietud, una curiosidad ante la construcción, nada casual, de la realidad de la obra.  El mundo visual que nos propone es tan ordenado como caótico, aparentemente científico, resultado de una asimilación personal de conceptos de física, geografía, y antropología.  En el stand tendremos tres obras de pequeño formato. 
 
 
Daniel Verbis (León, 1968) es uno de los pintores españoles más interesantes de estos últimos años, tiene un lenguaje muy personal en una trayectoria en la que la renovación y la experimentación han marcado un estimulante recorrido.  En un incesante juego con el espacio su trabajo ha dado cabida a nuevas formas de expresión al tiempo que incorporaba nuevos materiales.  Una característica de su obra es la ambigüedad, su trabajo es sugerente y delicado, en él lo caótico se organiza en una precisa composición geométrica.  Para Verbis hay dos tipos de pintura que pueden convivir pero que normalmente van por separado: “ Una pintura- fragmento (en donde un detalle se convierte e totalidad )  y una pintura- fragmentos (en donde la totalidad se organiza en función de cada uno de sus detalles). En su particular universo el arte no tiene que ver con ideas preconcebidas, sino que tiene que ver con cosas que descubre según las va haciendo. En esta ocasión presentamos doce pequeñas pinturas al acrílico, sobre papel, y una tira de papel vegetal, taladrado, y dibujado a tinta, de reminiscencias orientales.